¿Es segura mi empresa? La falsa calma del correo corporativo
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“Envío correo a diario como siempre.”
Bajo esta frase clásica, tan oída y frecuente en despachos y oficinas, se esconde el inexorable paso del tiempo y una realidad tecnológica que ya no existe. Hoy convendría adaptar esa creencia a la realidad de nuestro tiempo con una pregunta mucho más inquietante:
“¿Soy el único que manda correos en mi nombre?”
Es aquí cuando empiezan los sudores fríos. Si gestionas una organización, es muy probable que lleves años viviendo bajo una sensación de falsa seguridad. No se trata de si tu correo electrónico sale a diario; se trata de saber quién más, aparte de ti, está usando tu dominio para hablar con el mundo.
Este proceso es totalmente transparente para ti. No verás avisos, ni errores, ni ventanas emergentes. El desastre ocurre “fuera”, en la bandeja de entrada de tus clientes o proveedores, y solo dará la cara cuando el daño sea irreversible. Como solemos decir: en nuestro país solo se actúa cuando el problema ya ha estallado.
El riesgo de estar expuesto
Que alguien esté suplantando tu identidad corporativa depende de dos factores: el primero, que se hayan fijado en tu organización como objetivo; el segundo, que sea técnicamente posible hacerlo.
Si no has tomado medidas específicas en los últimos años para blindar tu identidad digital, la respuesta a si es posible suplantarte se responde sola… Por fortuna, hoy puedes comprobar el nivel de exposición de tu organización de manera gratuita, online y sin necesidad de dejar tus datos en ningún formulario.
¿Cómo interpretar el resultado? Es muy sencillo: cualquier indicador que se muestre en color rojo conlleva un problema serio de seguridad que requiere de atención inmediata.
Lo que te juegas: Los de riesgos para la empresa
Si el resultado es rojo y decides no actuar, estos son algunos de los “premios” que pueden caer en tu organización en cualquier momento:
- Fraude del cambio de cuenta: Clientes que pagan facturas a cuentas de estafadores porque recibieron un correo “tuyo” dándoles el nuevo IBAN.
- Suplantación de cargos: Órdenes de pago urgentes enviadas en nombre de la dirección.
- Pedidos fraudulentos: Compras de material a proveedores que tú nunca solicitaste.
- Pérdida de cobros por desvío: Interceptación de tu flujo de caja.
- Uso de marca para estafar a terceros: Tu dominio es usado como pantalla para delitos ajenos.
- Responsabilidad civil y riesgos legales: ¿Cómo demostrarás ante un juez que no fuiste tú si no tienes protección?
- Correos a SPAM y daño de reputación: Tus correos legítimos dejarán de llegar a su destino porque los servidores dejarán de confiar en ti.
Si gestionas un estamento público u organización oficial:
En la administración, el riesgo escala hacia la fe pública y la responsabilidad patrimonial:
- Notificaciones falsas y resoluciones fraudulentas.
- Suplantación de autoridad: Resoluciones que parecen oficiales pero son trampas.
- Suplantación de identidad de cargos electos o funcionarios.
- Responsabilidad patrimonial: Indemnizaciones por daños causados a terceros debido a falta de seguridad.
- Bloqueo de comunicaciones oficiales: El ciudadano deja de recibir tus avisos.
No esperes a estar perdido para tomar el control. La seguridad de tu organización empieza por asegurar que tú, y solo tú, eres el dueño de lo que dices por correo.

